Hay proyectos que nacen de una idea y, con el tiempo, encuentran nuevos caminos para crecer. “Donde sueña el bosque” (Where the Forest Dreams) fue precisamente eso: una oportunidad para llevar mi universo creativo a Carolina del Norte y compartirlo con el artista José Bayro C. en un espacio de encuentro, diálogo y creación.
Del 7 al 9 de agosto, Estudio 116, en Carolina del Norte, abrió sus puertas para presentar esta exposición de arte contemporáneo, en la que reunimos 20 piezas de cada artista, construyendo un diálogo entre pintura, escultura, instalación y técnicas textiles.
Para mí, esta exposición significó también continuar explorando uno de los proyectos que más me ha acompañado en los últimos años: “El bosque imaginado”. Este universo surge de la memoria, de aquellos paisajes que permanecen en nuestra imaginación y de la posibilidad de transformar los recuerdos en nuevas formas de creación.
En esta muestra estuvieron presentes algunos de los elementos que forman parte de ese bosque: hongos tejidos en crochet, esculturas suaves de Doña Kú, fichas de identificación de distintas especies de hongos y obras pictóricas realizadas con diferentes técnicas, entre ellas el óleo.
Cada pieza es una invitación a mirar la naturaleza desde otro lugar. No solamente como un espacio que habitamos, sino como un territorio en el que también viven nuestros recuerdos, nuestros sueños y nuestra imaginación.
Uno de los momentos que más disfruté durante esta experiencia fue el encuentro con coleccionistas, artistas y visitantes que se dieron cita en la galería. El conversatorio organizado por Estudio 116 nos permitió hablar sobre nuestros procesos creativos, compartir experiencias y, sobre todo, escuchar las distintas maneras en que el público se acerca y se relaciona con una obra.
Creo firmemente que el arte también sucede en esos encuentros. Una pieza puede comenzar en el estudio del artista, pero adquiere nuevos significados cuando alguien la observa, la interpreta y encuentra en ella algo propio.
La experiencia en Carolina del Norte también dio paso a otro espacio de creación. Los días 24 y 25 de agosto, impartimos el taller de monotipo y técnicas mixtas “Rompe tus barreras”, dirigido a artistas y personas interesadas en explorar nuevas posibilidades dentro de la expresión gráfica.
Trabajar con otros creadores y compartir procesos siempre representa una oportunidad para aprender. En el arte, muchas veces romper una barrera significa simplemente atreverse a experimentar, equivocarse, cambiar de camino y descubrir que existen posibilidades que todavía no habíamos imaginado.
“Donde sueña el bosque” fue, para mí, un nuevo sendero dentro de ese bosque que continúa creciendo. Un proyecto que cruzó fronteras para reunir a artistas, coleccionistas y público alrededor de una idea que considero fundamental: la imaginación tiene la capacidad de transformar nuestra manera de mirar el mundo.
Y quizá eso sea lo más interesante de un bosque: que nunca sabemos exactamente qué encontraremos al recorrerlo.
A veces encontramos una historia.
A veces, un recuerdo.
A veces, una nueva posibilidad.
Y otras veces, simplemente encontramos un lugar donde nuestros sueños pueden comenzar a crecer.





